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Acerca del PaísHONDURAS EN EL CONTEXTO DE DESARROLLO
Honduras es un país de ingresos medio - bajos y de desarrollo humano medio. Fue incluido en la Iniciativa para Países Pobres Altamente Endeudados (HIPC) y alcanzó el punto de culminación en abril de 2005. La Estrategia de Reducción de la Pobreza (ERP) se aprobó en agosto del 2001 y se comenzó a ejecutar utilizando recursos del alivio interino HIPC, de la cooperación internacional y del Gobierno. En atención a la reciente condonación de buena parte de la deuda externa, se estima que nuevos recursos se invertirán en los programas de la ERP y en el cumplimiento con los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM). Algunos temas críticos para el país como son: la consolidación de la institucionalidad democrática; el impacto social de la migración ; la lucha contra el VIH/SIDA ; la atención prioritaria a la niñez y la juventud ; la salud sexual reproductiva ; y la seguridad alimentaria y nutricional , no fueron abordados con suficiente profundidad en la ERP. La mejora de los equilibrios macroeconómicos (crecimiento del PIB de 3.5% en el 2003 a un 5% en el 20041 y la reducción de déficit fiscal) no se ha traducido en un crecimiento sostenible, debido a la debilidad y heterogeneidad de la estructura productiva, la desigualdad, la alta dependencia demográfica, la baja productividad, y el limitado y fragmentado mercado interno.
De 1990, el gasto social ha pasado de un 22.8% a un 25.2% del PIB en 2003. A pesar de ello la pobreza extrema subió en 2002 de 53% a 53.4% en 20052, y continúa afectando de manera más severa a las indígenas y poblaciones rurales (69.5% 2005).
La mortalidad infantil ha caído de 39x1000 nv en 1991/23 a 29.7 en 20054. Las principales causas de muerte de menores de 5 años son infecciones respiratorias agudas (IRAs), diarreas, causas relacionadas con el parto y accidentes. La tasa de mortalidad materna alcanzó 108 x100,000 nv en 1997, desde un nivel de 182 en 19905. La desnutrición crónica disminuyó apenas de 40.6% para 1997 a 36.2% en el 20016 a causa de la restringida disponibilidad de alimentos, los inadecuados hábitos nutricionales, y el efecto de otras enfermedades.
Estos fenómenos tienen su raíz en el limitado acceso a: servicios de salud (18% de la población sin acceso), agua segura (10%) y saneamiento (32%), las prácticas de higiene, cuidado y crianza inadecuadas y la pobreza. La atención institucional al parto ha aumentado de 54 % en 1996 a 62% en el 20017, pero los servicios siguen siendo inadecuados. El promedio de años de estudio para el 2004 en áreas rurales era de 4.1 y de 6.88 en áreas urbanas. Las coberturas en educación prebásica (38.8%) y básica (89.8%) avanzan hacia la universalización pero persisten problemas de calidad y equidad. Esto se debe a las inapropiadas competencias de los docentes, la carencia de materiales didácticos e infraestructura, la limitada vinculación de las comunidades y la dificultad de aplicar el currículo básico en contextos rurales e indígenas. El VIH/SIDA alcanza en 2004 una prevalencia de 2.0%, una de las más altas de la región. El patrón de transmisión es fundamentalmente heterosexual (85% de los casos), homo/bisexual (7%) y de madre a hijo (6%). El país cuenta con un Plan Nacional de VIH/SIDA (PENSIDA II) y un organismo coordinador nacional (CONASIDA), sin embargo el cumplimiento universal del derecho a la prevención, atención y cuidado está aún lejos. Según los datos proporcionados por el Departamento de Infección y Transmisión Sexual ITS/VIH/SIDA del Ministerio de Salud, hasta noviembre del 2005 había en el país 22,366 personas viviendo con el virus que causa el Sida y se estimaba que había más de 78,000 hondureños y hondureñas viviendo con el virus. La violencia en sus diferentes formas aumentó en los últimos años. La sociedad y el Estado requieren de modelos demostrativos y políticas integrales basadas en los derechos humanos (DDHH) para prevenir y mitigar este fenómeno. El marco legal - de manera particular el entramado institucional - no es el adecuado para garantizar la seguridad ciudadana y la protección de los DDHH.
En materia de derechos y equidad de género, el contexto nacional se caracteriza por avances considerables en la adecuación del marco jurídico-legal y de políticas en materia de derechos de la mujer así como por la progresiva consolidación de la institucionalidad de género en el Estado. Esta situación coexiste, sin embargo, con una persistente brecha de desigualdad de género caracterizada por: la insuficiencia del gasto público y las dificultades para una implementación más efectiva de las políticas existentes y la aplicación del marco legal; así como el desconocimiento y la débil capacidad colectiva para ejercer los derechos adquiridos y para articular la auditoria social Desde su reinstauración, el sistema democrático continúa consolidándose, si bien persisten: dificultades en el marco de participación social y política; problemas de transparencia y eficiencia en la gestión pública; y algunas inconsistencias en sistema legal. La profundización del sistema de descentralización y desarrollo local es un reto prioritario para el futuro inmediato.
A pesar de la aguda vulnerabilidad ambiental del país, y los efectos negativos que los desastres tienen sobre el desarrollo aún no se cuenta con: un sistema nacional de gestión de riesgo basado en la armonización y apropiación de la legislación y la integración en la institucionalidad, ni con una política ambiental que promueva el acceso equitativo y el uso sustentable de los recursos naturales . Es prioritario incorporar, a las políticas y a los sistemas tecnológicos y productivos, los conceptos y prácticas amigables con el ambiente, así como la garantía de poder brindar una asistencia humanitaria adecuada. El desarrollo de Honduras exige avances en las capacidades económicas y sociales básicas de la población, lo que solo se puede lograr con una estrategia democrática e incluyente de crecimiento económico; una reforma del Estado capaz de consolidar un Estado eficiente y sensible a los desafíos de la globalización y a las necesidades de integración social de la población; y de una sociedad capacitada para aglutinar todas sus fuerzas en un proyecto nación para el desarrollo humano, con visión a largo plazo. |
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