| 1. ¿Qué
son los Objetivos del desarrollo del Milenio?
2. ¿Estamos bien encaminados para lograr los Objetivos del
desarrollo del Milenio para 2015?
3. ¿Se pueden costear los Objetivos del desarrollo del Milenio?
4. ¿Son razonables los Objetivos del desarrollo del Milenio
desde el punto de vista económico?
5. ¿Se puede superar la brecha de recursos?
6. ¿Pueden la asistencia oficial para el desarrollo (AOD)
y el alivio de la carga de la deuda marcar una diferencia?
7. ¿Es el comercio más importante que la ayuda?
8. ¿Tienen los países capacidades suficientes para
absorber recursos adicionales?
9. ¿Qué son los Informes sobre los Objetivos del desarrollo
del Milenio?
10. ¿Por qué se ha emprendido una campaña mundial
sobre los Objetivos del desarrollo del Milenio?
1. ¿Qué son los
Objetivos del desarrollo del Milenio?
Los Objetivos del desarrollo del Milenio sintetizan
los objetivos de desarrollo convenidos en las conferencias internacionales
y las cumbres mundiales del decenio de 1990. Al fin del decenio,
los dirigentes del mundo destilaron los objetivos y metas esenciales
en la Declaración del Milenio (septiembre de 2000).
Sobre la base de la Declaración, el PNUD ha elaborado, junto
con otros departamentos, fondos y programas de las Naciones Unidas,
el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la Organización
de Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE), un
conjunto conciso de objetivos, metas numéricas e indicadores
cuantificables para evaluar el progreso. El nuevo conjunto, denominado
'Objetivos del desarrollo del Milenio', incluye ocho objetivos,
18 metas y más de 40 indicadores. La Asamblea General de
las Naciones Unidas los ha aprobado como parte del plan de ruta
del Milenio formulado por el Secretario General.
Los Objetivos del desarrollo del Milenio, que se han de hacer realidad
entre 1990 y 2015, abarcan lo siguiente:
• reducir a la mitad la pobreza extrema y el hambre
• lograr la enseñanza primaria universal
• promover la igualdad entre los sexos
• reducir en dos terceras partes la mortalidad de los menores
de 5 años
• reducir la mortalidad materna en tres cuartas partes
• detener la propagación del VIH/SIDA, el paludismo
y la tuberculosis
• garantizar la sostenibilidad del medio ambiente
• fomentar una asociación mundial para el desarrollo,
con metas para la asistencia, el comercio y el alivio de la carga
de la deuda
El Secretario General ha pedido al Administrador del PNUD, en su
calidad de Presidente del Grupo de las Naciones Unidas para el Desarrollo,
que asuma las funciones de "marcador" y "director
de campaña" respecto del progreso en la consecución
de los Objetivos del desarrollo del Milenio, a fin de hacerlos conocer
dentro del sistema y convertirlos en parte integrante de la labor
del sistema de las Naciones Unidas sobre el terreno.
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2. ¿Estamos bien encaminados
para lograr los Objetivos del desarrollo del Milenio para 2015?
Una simple extrapolación de las tendencias
de la pobreza desde 1990 indicaría que el mundo está
bien encaminado para reducir la pobreza de ingresos para 2015. Lamentablemente,
la realidad es mucho más complicada y menos satisfactoria.
Si se excluye a China, se observa que el progreso se ha hecho a
menos de la mitad de la tasa que se necesita. El número de
pobres de ingresos en las regiones de África al sur del Sáhara,
Asia Meridional y América Latina combinadas ha aumentado
en alrededor de 10 millones por año desde 1990. Docenas de
países experimentaron declinaciones absolutas de los niveles
medios de vida en los dos últimos decenios.
Actualmente, 1.200 millones de personas luchan todos los días
por sobrevivir con menos de un dólar EE.UU. por día,
o sea, casi el mismo número que hace un decenio.
El progreso en la consecución de los demás objetivos
no tiene tampoco un signo bien definido. En 1990 se estableció
el objetivo de 'educación para todos' que debía lograrse
para el año 2000. Es alentador que la brecha de educación
entre ambos sexos se haya reducido a la mitad , pero la triste verdad
es que en el decenio de 1990 sólo se logró una décima
parte del progreso necesario. No hay que sorprenderse, pues, de
que el objetivo se haya trasladado a 2015; sin embargo, al paso
que vamos, si no se cuadruplica el ritmo de progreso, tampoco se
podrá cumplir esta promesa de garantizar la educación
de todos los niños.
Los progresos en materia de mortalidad materna e infantil, malnutrición,
acceso al agua potable salubre e higiene adecuada del medio perdieron
dinamismo en el decenio de 1990 en comparación con decenios
anteriores. Debido a la epidemia del SIDA, el resurgimiento de otras
enfermedades (el paludismo y la tuberculosis) y las deficiencias
de los servicios sanitarios han empeorado de manera señalada
las condiciones en el decenio de 1990.
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3. ¿Se pueden costear
los Objetivos del desarrollo del Milenio?
Sí, los Objetivos del desarrollo del Milenio
son financieramente costeables y técnicamente viables. Varios
países, sin embargo, necesitarán una cuantía
considerablemente mayor de asistencia para el desarrollo, mejores
políticas e instituciones más sólidas.
No es realista esperar que los países más pobres puedan
lograr los Objetivos del desarrollo del Milenio sin un mayor apoyo
internacional. El progreso en el África al sur del Sáhara
se ha rezagado aún más; el VIH/SIDA socava el desarrollo
humano.
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4. ¿Son razonables los
Objetivos del desarrollo del Milenio desde el punto de vista económico?
Las inversiones en desarrollo humano en los países
de bajos ingresos tienen rendimientos muy elevados. Muchas economías
están atrapadas en la trampa de la pobreza debido a la morbilidad,
la nutrición deficiente, el bajo nivel de instrucción,
el acceso limitado al agua salubre y, muchas veces, un rápido
crecimiento demográfico. Muchos de los países más
pobres están agobiados por enormes limitaciones geográficas:
países sin litoral e islas pequeñas, grandes distancias
respecto de los mercados mundiales, enfermedades tropicales, una
extrema degradación ambiental y cambios climáticos.
Estas condiciones - unas veces antropogénicas y otras físicas
- explican por qué las corrientes de capital privado y de
inversión extranjera directa en gran medida se apartan de
muchas regiones de bajos ingresos. Se necesitará ayuda adicional
para sacar a los países de la trampa de la pobreza.
La inversión en desarrollo humano, que acelerará el
progreso hacia los Objetivos del desarrollo del Milenio, estimulará
también el crecimiento económico, creará más
puestos de trabajo, elevará la productividad del trabajo
y generará más rentas fiscales; todos estos elementos
harán que la estabilidad macroeconómica sea un objetivo
más viable. Los Objetivos del desarrollo del Milenio son
sumamente razonables desde el punto de vista económico.
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5. ¿Se puede superar
la brecha de recursos?
Los cálculos de costos del UNICEF, el Banco
Mundial y la Organización Mundial de la Salud (OMS) sugieren
que la consecución de la mayor parte de los Objetivos del
desarrollo del Milenio para 2015 requerirá una cuantía
adicional de 50.000 millones de dólares por año en
concepto de asistencia para el desarrollo. Ello significa que habrá
que duplicar el nivel actual de la ayuda.
Aunque puede parecer elevada en términos absolutos, esta
cifra representa alrededor del 0,2% de los ingresos en los países
donantes.
A la luz de los beneficios que se derivarán de reducir la
pobreza y poner a millones de personas en condiciones de vivir una
vida más sana y productiva por más tiempo, los Objetivos
del desarrollo del Milenio constituyen una excelente oportunidad
de inversión.
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6. ¿Pueden la asistencia
oficial para el desarrollo (AOD) y el alivio de la carga de la deuda
marcar una diferencia?
La ayuda es eficaz cuando está dirigida a
atender a las necesidades de desarrollo. Cada proyecto de salud
es una prueba más, como lo demuestran los programas de lucha
contra las enfermedades que reciben apoyo del Centro Carter (por
ejemplo, tracoma, dracunculosis, oncocercosis o esquistosomiasis),
la erradicación de la viruela y la poliomielitis y las campañas
de inmunización.
La AOD y el alivio de la carga de la deuda serán indispensables,
especialmente para los países menos adelantados. La AOD total
se cifra ahora en sólo un tercio de la meta convenida del
0,7% del ingreso nacional bruto de los países desarrollados.
La brecha es de alrededor de 125.000 millones de dólares
por año.
Lamentablemente, ninguno de los países del Grupo de los 7
es miembro del 'Grupo del 0,7%', integrado por Dinamarca, Noruega,
los Países Bajos y Suecia y más recientemente Luxemburgo.
Un estudio reciente del gasto público en más de 30
países en desarrollo comprobó que dos terceras partes
de estos países gastan más en el servicio de la deuda
que en la prestación de servicios sociales básicos.
Algunos gastan entre tres y cinco veces más en el servicio
de la deuda. En África al sur del Sáhara, los gobiernos
gastan casi el doble en atender sus compromisos financieros con
los acreedores externos que en atender a sus obligaciones sociales
para con sus pueblos. El servicio de la deuda muchas veces absorbe
entre un tercio y la mitad del presupuesto nacional, razón
por la cual la estabilidad macroeconómica es un objetivo
difícil de alcanzar.
Gastar más en la deuda externa que en los servicios sociales
básicos - cuando a decenas de millones de personas se les
niegan sus derechos humanos fundamentales - es erróneo desde
el punto de vista tanto de la ética como de la economía.
La Iniciativa para la reducción de la deuda de los países
pobres muy endeudados (PPME) sigue siendo la mejor esperanza para
resolver la crisis de la deuda, pero su aplicación es penosamente
lenta; la iniciativa misma se debería ampliar y profundizar.
La Iniciativa reforzada para la reducción de la deuda de
los PPME se lanzó en 1999; es alentador que Uganda - el primer
país que recibió apoyo de la Iniciativa para la reducción
de la deuda de los PPME - esté gastando la mayor parte del
dividendo de la deuda en la enseñanza primaria y los huérfanos
del SIDA. Tenemos que cerciorarnos de que la sostenibilidad de la
deuda se mida en función de necesidades humanas reales, en
particular en función de la capacidad de los países
para movilizar los recursos indispensables para lograr los Objetivos
del desarrollo del Milenio.
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7. ¿Es el comercio más
importante que la ayuda?
Sí, pero se necesitan tanto comercio como
ayuda. El acceso de las exportaciones de los países pobres
a los mercados de los países ricos - productos de la agricultura,
vestuario y textiles - aceleraría mucho el crecimiento y
crearía puestos de trabajo, fomentando así el desarrollo
humano y reduciendo la pobreza. Sin embargo, por sí solo,
el aumento del comercio no generará recursos suficientes
para que los países más pobres puedan lograr los objetivos.
Se necesitará un mayor caudal de recursos financieros para
abordar las críticas esferas de la salud, la educación
y el medio ambiente. Sin un mayor caudal de recursos financieros,
los países más pobres no podrán sencillamente
atender a las necesidades de servicios de salud y educación,
higiene del medio, abastecimiento de agua y otros desafíos
críticos.
Aunque es alentador que la Conferencia Ministerial de la Organización
Mundial del Comercio, reunida en Doha (Qatar) en 2001, haya convenido
en hacer más hincapié en las consecuencias para el
desarrollo de los futuros acuerdos sobre el comercio, el hecho es
que los países desarrollados mantienen niveles elevados de
protección. Sus mercados siguen cerrados en sectores de importancia
prioritaria para los países más pobres: textiles y
prendas de vestir y productos básicos elaborados de la agricultura.
Ghana, por ejemplo, puede exportar sus granos de cacao libres de
derechos a Europa, pero debe pagar un derecho de más de 25%
por el chocolate elaborado; de esta manera, la elaboración
de alimentos se traslada a Europa, y Ghana se ve privada de la base
de manufacturas que precisa para escapar de la pobreza.
Las capacidades humanas e institucionales son elementos complementarios
indispensables para que los países se beneficien del libre
comercio. Los países pobres carecen, muchas veces, de estos
elementos, razón por la cual la 'asistencia para el comercio'
seguirá siendo importante, aunque continúen en aumento
las corrientes de capital privado y de inversión extranjera
directa.
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8. ¿Tienen los países
capacidades suficientes para absorber recursos adicionales?
Es cierto que los recursos, por sí solos,
probablemente no serán suficientes para garantizar que los
países pobres logren los objetivos, pero las contribuciones
de los donantes pueden desempeñar una función importante
para fortalecer su capacidad de usar eficazmente los recursos. La
labor del PNUD en muchos países se concentra justamente en
este aspecto, en asociación con los gobiernos, los donantes
y la sociedad civil. Hay que afianzar las capacidades humanas e
institucionales. Para recaudar impuestos de manera eficiente y equitativa,
velar por que las prioridades presupuestarias plasmen los Objetivos
del desarrollo del Milenio e influyan en los gastos reales, presupuestar
recursos con criterios de género y armonizar la asistencia
con las prioridades nacionales y subnacionales se requieren fuertes
capacidades en el plano nacional. Estos objetivos son políticos,
pero también representan necesidades onerosas de gestión.
La asistencia de los donantes puede mejorar enormemente la prestación
de servicios. Naturalmente, ayudará a los países que
estén interesados en ayudarse a sí mismos.
En otras palabras, el argumento frecuente de que los recursos disponibles
se deben usar con más eficiencia, antes de que se inviertan
más recursos públicos, crea una falsa dicotomía.
Se olvida que las insuficiencias de recursos producen ineficiencias
en la prestación de servicios. Las autoridades rara vez pueden
elegir entre mejorar la eficiencia o acrecentar las asignaciones
presupuestarias. Las más de las veces, tienen que atender
a ambos aspectos simultáneamente. En rigor, las ineficiencias
e insuficiencias no son independientes, sino interdependientes.
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9. ¿Qué son los
Informes sobre los Objetivos del desarrollo del Milenio?
El PNUD apoya el seguimiento de los Objetivos del
desarrollo del Milenio al nivel de los países. La premisa
es que los informes de los países pueden ayudar a acelerar
el progreso; pueden ayudar a trasponer los Objetivos del desarrollo
del Milenio del nivel mundial al nacional, porque no se ha establecido
un nexo adecuado entre la fijación de metas en el plano mundial
y la determinación de prioridades en el plano nacional.
El propósito de los Informes sobre los Objetivos del desarrollo
del Milenio es ayudar a los países a sensibilizar a la opinión
pública; promover el estudio, la investigación y el
debate de los grandes desafíos del desarrollo; forjar alianzas
más fuertes; renovar la determinación política
y ayudar a los países pobres y a los donantes a crear las
asociaciones más profundas, mejor financiadas y fiables que
se necesitarán para que prospere el proyecto.
Los Informes sobre los Objetivos del desarrollo del Milenio muestran
claramente el progreso, con miras a focalizar el debate nacional
en prioridades concretas del desarrollo, que a su vez impulsarán
la acción en términos de reformas de políticas,
cambios institucionales y asignación de recursos.
Su principal destinatario son los medios de difusión y el
público en general. Los Informes sobre los Objetivos del
desarrollo del Milenio deben ser reseñas breves y de fácil
lectura que transmitan su mensaje rápidamente, en términos
de uso común. Deben también servir para estimular
un análisis más profundo en los países. Los
Informes sobre los Objetivos del desarrollo del Milenio se basan
en los informes existentes - como los informes del sistema de evaluación
común para los países, los documentos de estrategia
de lucha contra la pobreza o los informes nacionales sobre desarrollo
humano - a fin de reducir al mínimo las cargas de presentación
de informes de los países.
Hasta ahora se han publicado seis Informes sobre los Objetivos del
desarrollo del Milenio: Camboya, el Camerún, el Chad, Madagascar,
Tanzanía y Viet Nam. Estos informes confirman que la consecución
de los Objetivos del desarrollo del Milenio no tiene todavía
un signo definido. Se están preparando otros 12 informes.
El plan es tener por lo menos un informe sobre los Objetivos del
desarrollo del Mileno por país para el fin de 2004.
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10. ¿Por qué se
ha emprendido una campaña mundial sobre los Objetivos del
desarrollo del Milenio?
Se necesita una campaña mundial para salvar
la brecha entre los mensajes sencillos de sensibilización
(por ejemplo, el número de personas que viven con menos de
un dólar por día) y la realidad más compleja
de la pobreza. Para que los 'objetivos sobre el papel' pasen a ser
una realidad concreta para millones de personas, la atención
y la acción públicas tienen que estar focalizadas
con precisión en la reducción de la pobreza y el desarrollo
humano.
El propósito de la campaña es fijar la atención
y la acción del mundo en los Objetivos del desarrollo del
Milenio. En los países desarrollados, la campaña se
focalizará en explicar por qué se necesitan la ayuda
y un alivio urgente de la carga de la deuda, con la prueba indiscutible
de los resultados; asegurarse de que la ayuda se destine a sectores
y servicios que interesan a los efectos de los Objetivos del desarrollo
del Milenio; y abrir mercados más amplios para los países
en desarrollo, especialmente los países menos adelantados.
En los países en desarrollo, la campaña se focalizará
en movilizar recursos internos, priorizar el gasto presupuestario
para los Objetivos del desarrollo del Milenio y fortalecer los derechos
humanos, la democracia y la gobernabilidad, como se dice en la Declaración
del Milenio. Cada uno de estos objetivos se deberá perseguir
en formas que armonicen con el contexto del país y de los
grupos beneficiarios. Será absolutamente crítico que
las actividades de la campaña se ajusten a las circunstancias
de cada país.
Una 'campaña permanente' hasta 2015 ayudará a transformar
el debate político e intelectual, en los planos nacional
y mundial, y atribuirá alta prioridad a los Objetivos del
desarrollo del Milenio; creará planes de actividades, firmemente
anclados en la realidad, respecto de cómo lograr los objetivos;
creará grupos interesados en aumentar los gastos en salud
y educación porque demostrará los enormes rendimientos
de esos gastos; y pondrá el acento en la equidad y los derechos
humanos como elemento esencial de los Objetivos del desarrollo del
Milenio.
Aunque puede comenzar con consignas sencillas, como poner fin a
la pobreza de un dólar por día, la campaña,
si ha de ser sostenida y modificar el debate político y,
por lo tanto, las prioridades sustantivas, tendrá que, como
lo hizo Rowntree a principios del siglo XX en el Reino Unido, ahondar
las investigaciones y los estudios y generar un debate académico,
público y político sobre los Objetivos del desarrollo
del Milenio. Si resulta exitosa, la campaña pronto superará
su sencillez inicial y demostrará al mundo los asombrosos
resultados que se pueden conseguir si volcamos nuestra inteligencia
y sensibilidad a este proyecto.
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